Technical analysis concludes that Puerto Barú does not represent an environmental risk to Coiba.
La firma Planeta Panamá Consultores S.A., responsable del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) del proyecto Puerto Barú, dio a conocer una nota técnica que responde a las inquietudes mencionadas por la UNESCO durante su 47ª reunión del Comité Intergubernamental para la Protección del Patrimonio Mundial, celebrada en París en julio de 2025.
El documento, firmado por Manuel F. Zárate P., director del EsIA de Puerto Barú, concluye que los análisis aplicados no evidencian impactos significativos de afectación al Parque Nacional Coiba ni al equilibrio ecológico del Golfo de Chiriquí.
La consultora señala que el análisis se fundamenta en estudios científicos, hidrodinámicos, sedimentológicos y ecológicos desarrollados a lo largo de cuatro años de investigación en la región marino-costera chiricana, incluyendo trabajos previos realizados por la firma consultora sobre calidad de aguas y dinámica ambiental encomendados en su momento por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACYT).
Uno de los principales argumentos técnicos expuestos es la distancia entre el sitio de disposición de sedimentos y el Parque Nacional Coiba, superior a 64 kilómetros. El documento señala además que la fosa submarina natural de Boca Brava posee una capacidad aproximada de 25 millones de metros cúbicos, suficiente para retener ampliamente los 9,6 millones de metros cúbicos de material. Esta capacidad natural, sumada a la dirección dominante de las corrientes regionales del Golfo de Chiriquí, limita cualquier interacción con el área protegida.
La nota también recuerda que el Ministerio de Ambiente de Panamá comunicó oficialmente a la UNESCO, mediante respuesta emitida en mayo de 2024, que el proyecto “no constituye riesgo para el Parque Nacional Coiba al no haber sido detectados impactos sobre éste durante el proceso de evaluación”. El Estudio de Impacto Ambiental fue aprobado mediante Resolución Administrativa DIEORA IA-0003-2024 en enero de ese mismo año.
El documento detalla además que Puerto Barú fue diseñado aprovechando un canal natural ya existente dentro del sistema lagunar-estuarino, lo que reduce significativamente las intervenciones sobre el lecho marino. Más de la mitad del canal, no requiere profundización artificial, y solo el 20% del ancho del canal natural será utilizado.
El estudio reconoce que el dragado generará impactos temporales del fondo marino en las áreas directamente intervenidas, clasificados como localizados, temporales y reversibles gracias a la resiliencia natural del sistema estuarino y a la recolonización desde las zonas no afectadas.
Las modelaciones hidrodinámicas y sedimentológicas concluyen que el sedimento, luego de la dispersión, permanece confinado dentro del área de descarga y no alcanza las costas ni las áreas protegidas. La operación portuaria proyectada contempla además un tráfico marítimo reducido —con un promedio máximo estimado de 1,7 barcos por día— y velocidades controladas aproximadamente 6 nudos, medidas diseñadas para minimizar posibles impactos sobre cetáceos y otros componentes del ecosistema marino.
“Puerto Barú fue diseñado para integrarse al entorno, no para imponerse sobre él. Trabajamos ajustando el proyecto a la fuerza natural del agua en lugar de cambiarla. Los análisis aplicados no identificaron mecanismos significativos que vinculen las actividades del proyecto con afectaciones al Parque Nacional Coiba. Cuidar el estuario y su riqueza natural es, en el fondo, cuidar también la salud del Golfo y de sus islas.” Expresó Manuel F. Zárate P., Director del estudio ambiental de Puerto Barú.
Como parte de sus compromiso ambiental, el proyecto contempla planes permanentes de monitoreo científico y vigilancia ecológica, desarrollados en alianza con la Universidad Estatal de Louisiana, la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá y el Centro de Investigaciones, Formación y Emprendimiento (CIFEm).
A ello se suman las Brigadas Comunitarias de Alerta Temprana, integradas por pescadores y usuarios del estuario, cuyos reportes complementarán el sistema de vigilancia ambiental. Puerto Barú avanza además hacia su certificación como “Puerto Verde”, bajo los estándares del marco MARPOL y demás regulaciones internacionales aplicables a la prevención de la contaminación marina.
Planeta Panamá Consultores destacó finalmente que el proyecto fue concebido bajo un enfoque de integración ambiental y sostenibilidad, priorizando la conservación de la funcionalidad ecológica del sistema estuarino y el fortalecimiento de mecanismos de control y monitoreo a largo plazo.
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